El pop español vuelve a arder —y no precisamente por un hit del verano. Sonia y Selena, el dúo que nos regaló uno de los himnos más bailados de nuestra vida nocturna, han puesto punto final a su regreso y lo han hecho con un conflicto que deja más preguntas que respuestas

La cosa empezó cuando la agencia que llevaba esta etapa del dúo soltó el bombazo: separación inmediata y decisión “unilateral” de Sonia Madoc. Un comunicado frío, quirúrgico y con ese tono de “aquí no hay más que decir” que nunca es buena señal.

Pero Sonia no tardó en mover ficha. Publicó su propio comunicado —y ahí sí que hubo salseo del fino. En él deja claro que la situación venía arrastrando problemas serios, que la ruptura no es un capricho ni un portazo improvisado y que la versión de la agencia tiene atribuciones “indebidas” que afectan directamente a su honor y a su trabajo. Vamos, que según Sonia, aquí hay más de lo que se ha contado… y que acciones legales no están descartadas.

Mientras tanto, Selena Leo mantiene un silencio absoluto. Ni comunicado, ni matiz, ni indirecta discreta en redes. Nada. Y ya se sabe: en una ruptura pública, callar también dice mucho. El fandom está intentando descifrarlo como si fuera un puzle del Cluedo pop: ¿qué pasó realmente tras bastidores? ¿Por qué las versiones no encajan? ¿En qué punto se torció esta segunda vida del dúo?

La tensión viene justo un año después de que ambas resucitaran la nostalgia del 2000, protagonizaran uno de los regresos más comentados y arrasaran en Benidorm Fest con “Reinas”. Quien nos iba a decir que, después de aquel subidón, acabaríamos leyendo comunicados cruzados en vez de verlas juntas en un escenario.