El Palau d’Esports l’Illa de Benidorm no vivió una semifinal. Vivió una declaración de intenciones. La quinta edición del Benidorm Fest 2026 arrancó con brillo, fuego, estructuras gigantes y ese olor a laca y tensión que solo se respira cuando hay algo grande en juego.
Nueve artistas. Seis billetes. Cero margen para la tibieza. Y sí, este año había dos plazas más. Más oportunidades… y más drama.
Los que pasan a la final del sábado son:
Kenneth
Izan Llunas
María León ft. Julia Medina
KITAI
Tony Grox & LUCYCALYS
Mikel Herzog Jr.
No sabemos quién arrasó. No sabemos quién entró por los pelos. Las posiciones se guardan bajo llave hasta la final. Estrategia televisiva nivel mastermind.
Lo que pasó de verdad sobre ese escenario
Kenneth Cerró como quien sabe que tiene algo
“Los Ojos No Mienten” convirtió el Palau en una discoteca premium. Aro de luz suspendido, cinco bailarines y pirotecnia en el momento exacto. No sobró nada. No faltó nada. Supo jugar la carta de “soy el último y te vas a acordar de mí”. Y funcionó.
Izan Llunas Carisma heredado y bien administrado
Elegante. Seguro. Controlando cada plano. Empezó íntimo y terminó creciendo como quien sabe que la cámara es su aliada. La estructura circular de tela fue puro teatro pop. Entraba, salía, se escondía y reaparecía. Muy bien pensado. Muy bien ejecutado.
KITAI Rock sin pedir perdón
Arrancaron con efecto ojo de pez y terminaron con torres de fuego que parecían el infierno bien iluminado. Kenya se comió el escenario. Actitud de concierto real, no de concurso. Subieron la temperatura y recordaron que el rock no es nostalgia, es energía cruda.
Mikel Herzog Jr. El silencio también gana
En medio de tanto fuego y coreografía, apareció la balada. Blanco y negro. Planos limpios. Voz impecable. “Mi Mitad” no necesitó artificio porque tenía verdad. Y cuando un pabellón entero se queda callado, eso también es poder.
Tony Grox & LUCYCALYS Electrónica con alma flamenca
Fuente convertida en mesa DJ. Él en negro absoluto. Ella en blanco con volantes. Amor en todas sus formas pero con beat. El momento final sobre la mesa fue pura postal rave-andaluza. Tradición y clubbing dándose la mano sin pedir permiso.
María León ft. Julia Medina Divas con mensaje
Brillo, complicidad y un corazón-bola de discoteca descendiendo del techo. Sí, un corazón gigante. Y sí, funcionó. “Las Damas y el Vagabundo” fue sororidad pop con actitud de estadio. Cuando sacaron las guitarras al final, el Palau ya estaba entregado.
El nivel ha subido y no es broma
Escenario más grande. Realización más ambiciosa. Coreografías trabajadas con Sergio Jaén y Borja Rueda hasta el último gesto de muñeca. Esto ya no es un experimento. Es un show televisivo con músculo. No hubo desastre. No hubo meme fácil. Hubo competencia real. Y ahora viene lo serio. El sábado no gana quien tenga más fuego. Gana quien tenga relato, magnetismo y tres minutos que se queden tatuados en la retina.
Benidorm ya está en modo batalla.
Y nosotros estamos listos para el salseo.




