Senegal aprueba una ley que castiga la homosexualidad con hasta 10 años de cárcel

Hasta diez años de prisión por ser gay en Senegal
Hasta diez años de prisión por ser gay en Senegal

La Asamblea Nacional de Senegal ha aprobado una ley que endurece la persecución contra las personas homosexuales, duplicando las penas por relaciones entre personas del mismo sexo. A partir de ahora, los llamados “actos contra natura” podrán castigarse con entre cinco y diez años de prisión.

Sí, estamos en 2026. La ley aún debe ser promulgada por el presidente Bassirou Diomaye Faye para entrar oficialmente en vigor, pero el mensaje político ya está claro: en Senegal ser gay puede costarte una década entre rejas.

Más cárcel, más multas y más persecución

El nuevo texto legal no solo duplica las penas de prisión. También multiplica las sanciones económicas, que pasan de multas de entre 100.000 y 1,5 millones de francos CFA a cifras mucho más duras: entre 2 y 10 millones de francos CFA (hasta más de 15.000 euros). Pero el endurecimiento no se queda ahí, la ley también introduce penas para quienes “promuevan o financien la homosexualidad”, una fórmula ambigua que podría utilizarse para perseguir activistas, asociaciones LGTBI o incluso campañas de derechos humanos.

En otras palabras: no solo quieren criminalizar a las personas LGTBI… también a quienes las defienden.

Una ola de homofobia que no deja de crecer

La aprobación de esta ley llega en un contexto de creciente tensión en el país. En las últimas semanas se han producido numerosas detenciones de personas acusadas de homosexualidad, entre ellas 12 hombres arrestados a principios de febrero, dos de ellos conocidos públicamente. Desde entonces, la prensa local ha informado casi a diario de nuevos arrestos por “actos contra natura”, el término legal que se utiliza para describir relaciones entre personas del mismo sexo.

Algunos de los detenidos incluso han sido acusados de transmitir VIH deliberadamente, un argumento que ha alimentado un clima de debate público especialmente hostil hacia el colectivo.

La religión, la política… y el enemigo perfecto

Senegal es un país mayoritariamente musulmán donde la homosexualidad sigue siendo vista por amplios sectores como una “desviación”. Durante años, poderosas asociaciones religiosas han presionado para endurecer la legislación contra el colectivo LGTBI.

Y el partido gobernante ha encontrado en esta postura una posición políticamente rentable. Porque sí,  en algunos lugares del mundo perseguir a los gays sigue dando votos.

¿Y la comunidad internacional?

Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos ya han condenado las detenciones y han exigido la liberación de los arrestados.

¿Dónde está la reacción contundente de la comunidad internacional? Porque cuando amar puede costarte diez años de cárcel, el problema ya no es solo de Senegal, es del mundo.

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