Hace apenas unas semanas su boda emocionaba a miles de personas en redes sociales. Solange Ayala, mujer trans, e Isaías Díaz Núñez, hombre trans, se casaban el 28 de enero de 2026 en la iglesia de Nuestra Señora de Pompeya, en Corrientes (Argentina), en una ceremonia celebrada por el sacerdote Fernando Luis Gómez.
Las imágenes del enlace se volvieron virales. Para muchas personas fue un gesto histórico: una pareja trans celebrando su amor dentro de una iglesia católica, un espacio que durante décadas ha estado marcado por fuertes tensiones con la diversidad sexual y de género.
Sin embargo, lo que comenzó como una historia que parecía abrir una puerta inesperada dentro de la Iglesia ha terminado con un giro radical.
De boda viral a matrimonio anulado
A finales de febrero, el arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, anunció oficialmente que el matrimonio es nulo, argumentando que no se habrían cumplido las condiciones necesarias establecidas por el Derecho Canónico para la celebración válida del sacramento.
En un comunicado, la archidiócesis explicó que el matrimonio religioso exige determinados requisitos esenciales y que la ausencia de alguno de ellos puede invalidar el sacramento. Según la institución, la sede arzobispal no habría recibido la documentación eclesiástica requerida para formalizar el proceso.
La decisión llega después de que la ceremonia se hiciera viral en redes sociales y medios de comunicación, convirtiéndose en uno de los debates religiosos y sociales más comentados en Argentina en las últimas semanas.
Una historia que abrió conversación
Cuando se conoció la boda, Solange explicó en entrevistas que el sacerdote era plenamente consciente de su situación desde el principio y que la pareja fue tratada “con respeto y normalidad durante todo el proceso”.
Según relató entonces, el propio sacerdote habría consultado previamente con el arzobispo antes de celebrar la ceremonia.
Para la pareja, aquel día significó mucho más que un simple enlace.
Era, en palabras de Solange, “una celebración del amor en un lugar que históricamente nos ha sido negado”.
La Iglesia mantiene su postura
Tras la polémica, el arzobispado reiteró que la Iglesia acoge a todas las personas, incluidas las personas trans, pero subrayó que los sacramentos deben celebrarse siempre dentro de las normas establecidas por el Derecho Canónico.
Por su parte, el sacerdote que celebró la boda aseguró que reforzará los procesos de preparación y verificación previos a los sacramentos para evitar situaciones similares en el futuro.
Mientras tanto, la historia de Solange e Isaías sigue generando debate en Argentina y en redes sociales: una boda que durante unos días simbolizó una pequeña revolución dentro de la Iglesia… y que ahora la institución ha decidido borrar oficialmente de sus registros.




