Hubo un momento en la televisión española que pasó sin hacer demasiado ruido… pero que lo cambió todo.
Mucho antes de que las historias LGTBI+ ocuparan espacio en prime time, antes de que hablar de diversidad fuese tendencia o discurso institucional, dos personajes adolescentes se besaban en una serie juvenil delante de millones de espectadores. Y sí, era en España.
Ocurrió en Al salir de clase, una de las ficciones más icónicas de finales de los 90 y principios de los 2000. Santi, interpretado por Alejo Sauras, y Rubén, al que daba vida Bernabé Fernández, protagonizaron lo que hoy se considera el primer beso entre dos chicos dentro de una pareja masculina en una serie de gran audiencia en nuestro país.
En aquel momento no hubo grandes campañas, ni titulares virales, ni debates en redes (entre otras cosas, porque ni existían como ahora). Pero sí hubo algo mucho más importante: visibilidad.
Una visibilidad que, vista con perspectiva, fue valiente. Porque ese gesto, aparentemente sencillo, rompía silencios en una televisión que todavía trataba la homosexualidad con cautela, cuando no directamente la evitaba.
Es cierto que antes hubo representaciones puntuales o personajes LGTBI+, pero este beso marcó un antes y un después dentro del imaginario colectivo de toda una generación. Fue la primera vez que muchos jóvenes vieron reflejado algo que hasta entonces parecía invisible.
Más de 20 años después, el contexto ha cambiado —y mucho—, pero no está de más recordar de dónde venimos. Porque cada paso, cada escena, cada historia que hoy parece normal, en su momento fue una pequeña revolución.


