Hay ciudades donde el Pride se celebra. Y luego hay ciudades donde el Pride se vive desde que sales del hotel hasta que amanece frente al mar. Eso es exactamente lo que ha ocurrido este fin de semana en Gandia, donde miles de personas han convertido la costa valenciana en uno de los grandes puntos de encuentro del turismo LGTBI nacional.
Porque lo de Gandia Pride 2026 ha ido mucho más allá de una programación de conciertos o de una simple fiesta frente al Mediterráneo. Ha sido ambiente, visibilidad, economía local, ocupación hotelera, diversidad y una sensación constante de que la ciudad entera había decidido abrazar el Orgullo como parte de su identidad.
Desde primera hora ya se respiraba algo distinto en la playa de Gandia. Banderas arcoíris colgadas en balcones y comercios, terrazas completamente llenas, visitantes llegados desde distintos puntos de España y una energía que se iba extendiendo por todo el paseo marítimo conforme avanzaban los días.
El arranque oficial llegó con el izado de las banderas LGTBI y de la Red Española de Destinos por la Diversidad frente al Mediterráneo. Un acto simbólico que sirvió para abrir varios días donde Gandia volvió a posicionarse como una ciudad comprometida con la inclusión y con un modelo turístico donde la diversidad también forma parte del atractivo del destino.
Y precisamente ese mensaje cobró todavía más fuerza este año tras los episodios homófobos ocurridos días antes del evento. Lejos de empañar el Pride, la respuesta fue completamente opuesta: más personas en las calles, más apoyo visible y una sensación compartida de que era más importante que nunca seguir ocupando espacios con libertad y normalidad.
Conforme avanzaba el fin de semana, el Gandia Pride fue creciendo prácticamente a cada hora. El Moll dels Borja se convirtió en el gran centro neurálgico del evento, mezclando conciertos, actuaciones, actividades y una vida nocturna que transformó completamente la fachada marítima de la ciudad.
Lo interesante del Gandia Pride es que consigue algo que muy pocos eventos logran: atraer perfiles completamente distintos dentro del mismo espacio. Familias paseando junto al mar, grupos de amigos llegados desde Madrid o Barcelona, parejas internacionales, vecinos de la ciudad, turistas curiosos y público joven compartiendo escenario sin sensación de gueto y con una naturalidad que probablemente explica gran parte del éxito del evento.
El viernes por la noche llegó uno de los momentos más emotivos con la lectura del manifiesto y el pregón oficial, donde se puso el foco en la importancia de seguir defendiendo derechos y manteniendo visibles los espacios seguros para el colectivo LGTBI. Hubo emoción, reivindicación y también memoria. Porque el Pride de Gandia cada vez tiene más claro que la celebración y la lucha pueden convivir perfectamente sobre el mismo escenario.
Pero si hubo una imagen que definió el fin de semana fue la gran Marcha del Orgullo del sábado.
Miles de personas recorriendo el Paseo Marítimo Neptú frente al mar en una auténtica marea de color, música y banderas arcoíris mientras turistas y vecinos observaban cómo Gandia terminaba de consolidar una imagen que ya empieza a ser reconocible dentro del panorama nacional: la de un destino mediterráneo abierto, diverso y cada vez más vinculado al turismo LGTBI.
Y cuando parecía que el evento ya había alcanzado su punto más alto, llegó la gala.
Porque la Gala Mr. Gay Comunitat Valenciana se ha convertido ya en uno de los grandes acontecimientos del Gandia Pride. El Moll dels Borja se llenó completamente para vivir una noche donde el espectáculo, la música y la visibilidad volvieron a darse la mano frente al Mediterráneo.
Carmen Alcayde y Omar Suárez condujeron una gala ágil, divertida y cargada de momentos muy celebrados por el público. Sobre el escenario fueron apareciendo artistas como Azúcar Moreno, Natalia, Rebeca o Kler, convirtiendo el recinto en una auténtica fiesta colectiva donde prácticamente no dejó de sonar música durante horas.
Y entre aplausos, focos y ovaciones llegó uno de los momentos más esperados de toda la noche: la proclamación de José Miguel Garre como nuevo Mr. Gay Comunitat Valenciana 2026.
Su nombre fue recibido con una enorme ovación por parte del público, convirtiéndose automáticamente en el primer finalista oficial de Mr. Gay España 2026. Un momento cargado de emoción que terminó de cerrar una noche donde Gandia volvió a demostrar la enorme dimensión que ha alcanzado el evento.
Porque si algo ha dejado claro esta edición es que el Gandia Pride ya no es únicamente una celebración local.
Es un motor turístico. Un escaparate internacional. Un evento capaz de llenar hoteles, activar comercios, posicionar marca ciudad y atraer visitantes gracias a una propuesta donde la diversidad se entiende no solo como un valor social, sino también como una oportunidad cultural y económica.
Y viendo lo ocurrido este fin de semana, parece evidente que Gandia ya ha encontrado su sitio dentro del mapa de grandes destinos LGTBI del Mediterráneo.






