
Durante años, Polonia ha sido uno de los nombres que más se repetían cuando se hablaba de retrocesos LGTBI en Europa. Zonas “libres de LGTBI”, discursos políticos hostiles y un bloqueo sistemático a cualquier avance en derechos. Pero algo ha cambiado. Y no ha sido por convicción moral, sino porque Europa ha dicho basta.
El Consejo de Ministros polaco ha aprobado esta semana un proyecto de ley para ampliar los derechos de las uniones civiles, incluidas las parejas del mismo sexo. Un movimiento que llega directamente empujado por la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que obliga a todos los Estados miembros a reconocer los matrimonios homosexuales celebrados legalmente en otro país de la UE.
Europa marca el paso y Polonia no puede esquivar más
La sentencia del TJUE es clara y no deja espacio para la interpretación creativa. Si una pareja del mismo sexo está casada en un Estado miembro, ese vínculo debe ser reconocido en todos los demás, al menos a efectos de derechos básicos como residencia, protección familiar o libre circulación.
Y ahí es donde Polonia se ha quedado sin margen. El nuevo proyecto de ley no habla aún de matrimonio igualitario —no nos vengamos arriba—, pero sí supone un giro relevante: reconocimiento legal de las uniones civiles, derechos patrimoniales, protección mutua y una mayor seguridad jurídica para miles de parejas que hasta ahora vivían en un limbo legal.
Un avance que, aunque insuficiente, rompe años de inmovilismo institucional.
No es amor al colectivo, es miedo a la sanción
Conviene no romantizar el momento. Este paso no nace de un arrebato progresista del Gobierno polaco, sino de una obligación jurídica impuesta desde Bruselas. Polonia ha sido advertida en múltiples ocasiones por vulnerar derechos fundamentales y esta vez el aviso llevaba sello judicial europeo.
La realidad es incómoda para algunos gobiernos: pertenecer a la Unión Europea implica cumplir las reglas. Y los derechos LGTBI ya no son una recomendación, son derecho comunitario.
Un mensaje claro para el resto de Europa
Lo que ocurre en Polonia no es un caso aislado, es un precedente. El TJUE ha dejado claro que ningún país puede usar su legislación interna como excusa para ignorar la existencia de familias diversas. Hoy es Polonia. Mañana, cualquier otro Estado que juegue a la ambigüedad legal.
Desde Mr Gay España lo decimos claro: cada paso cuenta, incluso cuando llega tarde y obligado. Porque detrás de estas leyes hay vidas reales, parejas reales y derechos que no pueden seguir esperando.
Europa ha hablado. Y Polonia, esta vez, ha tenido que escuchar.
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19 de diciembre de 2025





