El básquet argentino acaba de cerrar su temporada con una imagen que ya forma parte de la historia del deporte y de la diversidad: Sebastián Vega, alero de Boca Juniors, subido al aro como todo campeón… pero esta vez con la bandera LGTBI+ en alto. Sin miedo. Sin filtros. Con orgullo.

Este domingo, Boca Juniors se proclamó bicampeón de la Liga Nacional de Básquet (LNB) tras derrotar a Instituto en una final muy reñida. Pero más allá del resultado deportivo, el momento que dio la vuelta al país fue el gesto de Vega: ondeando la bandera del colectivo desde lo más alto del aro tras la victoria.

Un gesto simple, sí. Pero en el contexto del deporte profesional —donde aún pesa el machismo, el miedo al rechazo y la invisibilización sistemática de la diversidad sexual—, es un acto de valentía y posicionamiento político.

Una historia de coraje en las canchas

Sebastián Vega (Gualeguaychú, Entre Ríos, 1988) no es solo uno de los jugadores más respetados del básquet argentino. Es, además, el primer jugador profesional del país en salir públicamente del armario. Lo hizo en 2020, a través de una carta publicada en sus redes sociales que tituló «La verdad nos hace libres».

En ese texto, hablaba de ansiedad, de miedo, de noches sin dormir, de intentar cumplir con las expectativas que el entorno tenía sobre él. Y de cómo, tras aceptarse y contarlo, su vida cambió: más liviana, más honesta, más feliz. En ese momento jugaba en Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia. Sus compañeros no solo lo apoyaron, lo abrazaron. El vestuario, lejos de volverse hostil, fue un espacio de contención. Y el propio club emitió un comunicado respaldándolo al 100 %.

Desde entonces, Vega se ha convertido en un referente para jóvenes LGTBI+ dentro y fuera del deporte. No por convertirse en activista, sino por seguir compitiendo al máximo nivel sin esconderse, sin bajar el tono, sin bajar la mirada.

“Gracias por dejarme ser yo mismo”

Durante los festejos del título, Sebastián se dirigió al público y dijo una frase que define su camino: “Gracias a mis compañeros por dejarme ser yo mismo”. Ese “ser yo mismo” le ha costado años de trabajo personal, pero también ha abierto la puerta para que otros atletas no vivan con miedo, no sientan vergüenza, no escondan lo que son.

Y eso —en un deporte donde muy pocos se han atrevido a dar el paso— tiene un valor incalculable.

El deporte también puede ser visibilidad

Desde Mr. Gay España celebramos que referentes como Sebastián Vega existan y sigan ganando. Porque sí, el deporte profesional también necesita de ejemplos reales, valientes, visibles. Y porque no basta con salir del armario: hay que abrir la puerta para que otros también lo hagan.

No es solo un jugador gay. Es un jugador campeón. Y punto.

Pero si además levanta la bandera LGTBI+ desde un aro, ante miles de personas, frente a las cámaras y con la naturalidad de quien no se esconde… entonces, es también un símbolo de este tiempo.